“La Casa de los Indianos”

“Era una preciosa tarde, de este verano, demorado, pero que ha venido suave, con temperaturas que nos permiten salir a compartir con amigos, sin que el calor nos martirice. La plaza de la Laguna, con su magnífica estructura, y sus esbeltas palmeras, sirve de portal a una casona que no puede negar su origen, muy ecléctica, donde convergen estilos traídos de América por los Indianos, además de Sevillanos, y Moros, que atrae la atención de todo el que por allí pasa.
Me senté en uno de los muchos bares que abrazan tan bella plaza, Carolina, su dueña, tan amable y sonriente como siempre, se presentó con “mi manchado de siempre”, sin tener que tomarme el pedido; esperaba a mi amigo David, un joven bien preparado, amante de la Historia, la Computación y el Diseño, quien me citó en este lugar para contarme la historia del edificio que hoy ocupa el Ayuntamiento de Ayamonte.
Luego del saludo y pedirse también un café, David comenzó su relato que no interrumpí y que me contó de un tirón. Resulta que es una edificación del siglo XVIII, típica construcción de los Indianos que venían con dinero de las Américas, especialmente de Cuba, por eso su estilo específico es “Indiano o Habanero”. Y como toda casa de ese estilo, cuenta con un patio central, con fuente y jardín, con habitaciones con vistas al este, a las cuales se accede a través de una escalera central, y pasillos de exteriores abiertos al patio, lo que conocemos en Cuba como < Casona Colonial >, sus azulejos predominantes son típicos de la zona, la casa con patio típica sevillana, de origen muy primitivo, que proviene de las sucesivas transformaciones de la “Hispano-Musulmana”, es combinación de las propias de la ciudad y la sensibilidad de sus habitantes.
Como aspectos fundamentales de esta casa, nos dice que su joya principal es el patio, pues todo converge en él, con su predominante estilo sevillano busca un equilibrio perfecto entre su interior y su exterior; el edificio fue conocido como Casa Marchena, al ser esta familia su dueña. En 1927 sufrió una transformación y fue convertida en Casa Consistorial, hasta la actualidad. Me cuenta David que no hay forastero que visite a Ayamonte y no saque una foto en esta plaza, con su casa de Indianos de fondo, sus robustos bancos van decorados con bellos mosaicos sevillanos, donde los niños juegan felices, bajo la mirada atenta y tranquila de sus padres que, sentados cómodamente, se pueden tomar una copa en alguno de los muchos sitios que la rodean.
David, con orgullo, me dice que varias generaciones de ayamontinos llevan en su corazón este sitio, que aunque hoy muchos no viven en esta ciudad, al menos una vez al año tratan de reencontrarse en esta plaza, a la sombra de sus palmeras y para disfrutar de sus excelentes vistas. En todas las festividades, este lugar, y esta construcción magnífica, que une tantas culturas y pueblos, se llena de personas nativas y extranjeras, aportando miles y miles de fotos que recorren hoy el mundo.
Mi familia y yo, cada vez que podemos, bajamos y nos ponemos a contemplar tanto este edificio como esta plaza, también hay en ellas un pedazo de Cuba, mi tierra. No es casual que Erasmito, mi pequeño hijo de tres años, la ha convertido en su lugar preferido y donde siempre quiere ir a jugar con sus amiguitos. En el centro, presidida por la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción, vigila atenta a todos los niños que a su alrededor corren y juegan. La plaza de la Laguna es con su imponente y magistral edificio, el centro de Ayamonte, no es extraño que desde él se dirija hoy el destino de esta entrañable ciudad.

Erasmo Lazcano López
Máster en Ciencias.

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